Mostrando entradas con la etiqueta marx. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marx. Mostrar todas las entradas

domingo, agosto 03, 2014

LA ALIENACIÓN DEL TRABAJADOR

viernes, 1 de agosto de 2014

LA ALIENACIÓN DEL TRABAJADOR Y EL PROCESO DE TRABAJO: APUNTES SOBRE TRABAJO ASALARIADO Y CAPITAL, DE KARL MARX

“La emancipación de la clase obrera
debe ser obra de los obreros mismos.”
Karl Marx, 1864

Como es sabido, en el capitalismo las personas son mercancías. Mejor dicho, la fuerza de trabajo (1) de las personas es una mercancía como cualquier otra. De este modo, las potencialidades de cada individuo se venden y compran en el mercado. El hecho de que la venta se realice por un período limitado (el asalariado no se vende de por vida como es el caso de los esclavos), sumado a que la persona pueda elegir a quien venderse y en qué momento cambiar de comprador, oscurecen la comprensión de las consecuencias que se derivan del carácter mercantil de la fuerza de trabajo.

Karl Marx analizó las consecuencias de la mercantilización de las personas, derivada del desarrollo de la producción capitalista, en un escrito temprano conocido como Manuscritos de París (o Manuscritos de economía y filosofía), redactado en 1844. Allí se encuentra la sección titulada “El trabajo alienado”, donde formuló las líneas fundamentales de su tesis acerca de la alienación del trabajador en el capitalismo. La alienación supone la separación radical entre el trabajador y el producto de su trabajo, entre el trabajador y el proceso de trabajo, entre el trabajador y su ser genérico. La alienación, resultante de la propiedad privada de los medios de producción, hace que el trabajo, fuente de riqueza y de posibilidades, sea al mismo tiempo su contrario, fuente de miseria y expresión de la anulación de las capacidades humanas. Marx demuestra que, en las condiciones del capitalismo, el trabajo es, a la vez, fuente de riqueza y fuente de miseria. El desarrollo del capitalismo engendra potencias nunca vistas, pero al mismo tiempo impide el goce del producto de esas potencias a la mayoría de las personas.

Marx continuó el examen de la alienación en escritos posteriores. Una muestra de ello se encuentra en el folleto Trabajo asalariado y capital(1849) (2), donde trata en especial la alienación del trabajador respecto al proceso de trabajo.

“Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vitalla vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir.” (p. 10).

La economía clásica, desde Adam Smith en adelante, había demostrado que el trabajo era la fuente de riqueza. Pero los economistas tendieron a concebir el trabajo como un proceso meramente técnico, como una combinación de factores de producción. El punto de partida del análisis de Marx es otro. El trabajo no es concebido únicamente como creador de riqueza (en el lenguaje de los economistas esto es sinónimo de creación de mercancías), sino que es la “actividad vital” de los individuos. Esta actividad expresa lo que son los individuos. Los seres humanos son lo que hacen, y dentro de lo que hacen el trabajo ocupa un lugar fundamental. Pero en el capitalismo, su hacer (el trabajo) no les pertenece, sino que le pertenece a otro.

Como consecuencia de lo expuesto en el párrafo anterior, Marx sostiene que

“el obrero no siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. (…) Para él, la vida comienza allí donde terminan estas actividades, en la mesa de su casa, en el banco de la taberna, en la cama. Las doce horas de trabajo no tienen para él sentido alguno en cuanto a tejer, hilar, taladrar, etc., sino solamente como medio para ganar el dinero que le permite sentarse a la mesa o en el bar de la taberna y meterse en la cama.” (p. 10-11).

El proceso de trabajo, en tanto transformación del mundo, es el proceso por medio del cual el individuo se crea a sí mismo como un individuo determinado. Pero, al ser el trabajador una mercancía, pierde el control del proceso desde el momento mismo en que se vende en el mercado laboral a cambio de un salario. El proceso de producción se lleva a cabo obedeciendo a una lógica que no es la del trabajador, sino la del capital. De ahí que al trabajador le dé lo mismo realizar cualquier actividad, pues lo que le interesa es el cobro de salario. Todo lo demás lo tiene sin cuidado. Su actividad vital le es ajena. El capitalismo opera así el empobrecimiento más radical del ser humano.

“Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario.” (p. 10).

El hacer es para el obrero sólo un medio para acceder a otra cosa: el salario. En la sociedad capitalista, donde las cosas asumen la forma de mercancía, las personas existen en la medida en que poseen dinero para comprar mercancías. Todo aquél que no llega a fin de mes con su salario sabe de esta amarga verdad. Pero esto determina que el hacer deja de ser importante para el obrero, en el sentido de que no puede esperar de él más que un salario. La transformación del mundo (y, por ende, de la sociedad) es algo que le corresponde al capital. El trabajador, en tanto asalariado, sólo puede elegir qué comprar con su salario (por supuesto, dentro de los límites cuantitativos de éste).

La alienación del trabajador respecto al proceso de trabajo tiene una consecuencia que excede largamente los límites de la “economía”. La desvalorización del hacer tiende a generar indiferencia política. Si la actividad vital es algo que hacemos para otros, perdemos la confianza en nosotros mismos. El consumismo se presenta como un remedio para esta pérdida de confianza. El trabajador se concentra entonces en buscar incrementar su salario, para acceder así a más mercancías. El individualismo y la indiferencia frente a los demás son consecuencias de lo anterior. Pero, y esto es lo más importante, generan indiferencia política. Acostumbrados a que su “actividad vital” sea controlada y organizada por el capital, los trabajadores tienen serias dificultades para desarrollar una política autónoma respecto a la burguesía (los propietarios de los medios de producción).

Marx no deduce de lo anterior que sea imposible una política revolucionaria. Todo lo contrario. Fenómenos tales como la alienación del trabajador respecto al proceso de trabajo determinan que sea imposible esperar que el capitalismo conduzca mecánicamente al socialismo, por el mero despliegue de las “leyes económicas”. Marx plantea (y mantuvo este planteo de modo consecuente durante toda su vida) que el socialismo es producto de la lucha de clases entre el capital y el trabajo, y que es precisamente esa lucha la que genera las condiciones políticas para la revolución socialista. Este punto de vista se encuentra plasmado en elManifiesto Comunista:

“El proletariado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución lo lleva al Poder; mas, tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con éste hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y, por tanto, su propia soberanía como tal clase”. (p. 110) (3).

Está claro que la posición de Marx es radicalmente diferente a la de los políticos que pregonan la necesidad de promover la “cultura de trabajo”. Creo que también queda claro a quién beneficia dicha “cultura del trabajo”. Detrás de esa cultura, detrás de las invocaciones al “Estado de todos”, al “bien general”, se esconde algo más prosaico: la lógica del capital y su búsqueda de ganancias a como dé lugar.

Villa Jardín, viernes 1 de agosto de 2014

NOTA BIBLIOGRÁFICA:

Todas las citas de Trabajo asalariado y capital han sido tomadas de la siguiente edición: Marx, Karl. (1985). Trabajo asalariado y capital. Barcelona: Planeta-Agostini. (pp. 7-32). La traducción española corresponde a la editorial Progreso (Moscú). El libro es una compilación de trabajos, que incluye, además del texto tratado aquí, las Tesis sobre Feuerbach, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 y El dieciocho brumario de Luis Bonaparte.

NOTAS:

(1) Por fuerza de trabajo entiendo el conjunto de saberes y habilidades de cada individuo, que habilita a éste para ocupar una función determinada en el proceso productivo.

(2) Fue escrito en 1847 y publicado por primera vez en NEUE RHEINISCHE ZEITUNG. ORGAN DER DEMOKRATIE (Nueva Gaceta Renana. Órgano de democracia), del 5, 6, 7, 8 y 11 de abril de 1849. Posteriormente, fue editado  en folleto aparte, bajo la redacción y con un prefacio de F. Engels, en 1891 en Berlín.


(3) Marx, Karl y Engels, Friedrich. (2008). [1º edición: 1848]. El Manifiesto Comunista. Buenos Aires: Libertador.

viernes, mayo 30, 2014

modos de producción


Enajenación

"¿En qué consiste entonces la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo, arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo, fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo" [ Marx, "Manuscritos económico-filosóficos" ]

jueves, mayo 29, 2014

lucha de clases


Lucha de clases desde el análisis de Marx

Segun Marx, la lucha de clases produce una polarización social de los individuos solo por el hecho de pertenecer a una de las clases sociales que existen en cada momento de la historia. Esta polarización se debe -en su análisis- a una situación básica de explotación social: en las sociedades primitivas cuando la producción apenas alcanzaba para la subsistencia no existían clases sociales, no existiendo entonces la apropiación del producto del trabajo de un sector social por otro, pero a partir de las sociedades esclavistas nos encontramos con una situación en la cual esa apropiación no solo existe pero caracteriza a la sociedad: esclavos y esclavistas, en el paso por la sociedad feudal nos encontramos con siervos y señores feudales y por último en la sociedad capitalista nos encontramos con el proletariado y la burguesía.
Marx escribe (con Engels) en el "Manifiesto del Partido Comunista": "La historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases."
Sin embargo, esta lucha de clases se define no solo por las características inherentes a cada sector social (especialmente los antagonistas centrales) sino también a las relaciones que tales sectores tengan o establezcan entre si: por ejemplo: las características del sistema político o de gobierno que exista en un momento histórico dado, las características de la(s) clase(s) dominante(s) y la(s) dominada(s), junto a las de otros sectores sociales, el tipo de desarrollo económico social, etc. Esta lucha ha acabado con una transformación revolucionaria de toda la sociedad o con la ruina de las clases en lucha.
De acuerdo a Marx, nuestra época no eliminó el antagonismo de las clases; lo ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos grandes campos enemigos: la burguesía y el proletariado.
La burguesía es la clase de los modernos capitalistas, son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los asalariados.
El proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son propietarios de medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza laboral para subsistir.
El fin último de la lucha de clases se producirá, según Marx, solo cuando las clases dejen de existir.
Ideologías como el fascismo y el nacionalsocialismo y otros tipos de nacionalismos se oponen a la idea marxista de la lucha de clases. http://es.metapedia.org/wiki/Lucha_de_clases

Marx lucha de clases

LA LUCHA DE CLASES


«La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases.
Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes.
En las anteriores épocas históricas encontramos casi por todas partes una completa división de la sociedad en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales.
La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado. (…)
Pero la industria, en su desarrollo, no sólo acrecienta el número de proletarios, sino que los concentra en masas considerables; su fuerza aumenta y adquieren mayor conciencia de una misma. Los intereses y las condiciones de existencia de los proletarios se igualan cada vez más a medida que la máquina va borrando las diferentes partes, a un nivel igualmente bajo. Como resultado de la creciente competencia de los burgueses entre sí y de las crisis comerciales que ella ocasiona, los salarios son cada vez más fluctuantes; el constante y acelerado perfeccionamiento de la máquina coloca al obrero en situación cada vez más precaria; las colisiones individuales entre el obrero y el burgués adquieren más  y más carácter de colisiones entre dos clases.»

Marx Karl :alienación

La alienación en Marx

2.

Pero esta noción de alienación, que Feuerbach restringía al ámbito religioso, Marx la extenderá a todas las esferas de la actividad humana, empezando por la actividad esencial del ser humano: la producción de bienes para la satisfacción de sus necesidades. Producir es la actividad esencial de los humanos, lo que los distingue de otras especies animales. Producir significa transformar la Naturaleza, y al transformar la Naturaleza el ser humano expresa su rasgo esencial. No se limita a tomar de la Naturaleza, sino que deliberadamente busca modificarla. De ahí que el trabajo sea el concepto fundamental para entender al ser humano. El trabajo, como actividad productiva libre, es la actividad en la que el ser humano expresa su humanidad, su verdadera naturaleza. Todo lo producido de esta forma -un vestido, una estatua, una casa- es la esencia de la vida humana convertida en un objeto físico y, por tanto externo al productor. En la sociedad industrial, el trabajador no controla el producto de su trabajo. El producto en el que se objetiva su trabajo no le pertenece, convirtiéndose así en algo extraño, ajeno al trabajador: su actividad transformadora no le pertenece, no es considerada como suya, sino que deviene propiedad de "otro". "El objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un extraño, como un poder independiente del productor... el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo como con un objeto extraño", dice Marx en los "Manuscritos económico-filosóficos". Además, en la medida en que el producto se convierte en una mercancía, el trabajo objetivado en él es tratado también como mercancía, por lo que el mismo sujeto productor, cuya actividad se halla objetivada en la cosa, en el objeto producido, se ve sometido a un proceso de reificación, de cosificación, mediante el que el termina por ser considerado simplemente como cosa, como mercancía.
"¿En qué consiste entonces la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo, arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo, fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo" [ Marx, "Manuscritos económico-filosóficos" ]

3.

El trabajo se convierte, pues, en una actividad alienada y alienante, cuando los seres humanos producen objetos sobre los cuales ya no ejercen ningún control, que no ponen de manifiesto su humanidad, ya que no resultan de su libre actividad, sino de una actividad que es "para otro", que ya no les pertenece porque le pertenece a quien haya pagado su salario, y de la son despojados. De esta manera es el capitalista el que, con la apropiación del producto, se apropia de la actividad de los demás, resultando para ellos una actividad enajenada, alienada. Además, el objeto producido se vuelve contra su creador, puesto que sirve para enriquecer al capitalista y aumentar su poder sobre el proletario. De este modo la actividad productiva se convierte en una actividad realizada bajo "dominación, coerción y el yugo de otro hombre". Los seres humanos en vez de relacionarse entre sí cooperativamente lo hacen competitivamente. El amor y la confianza mutua se ven reemplazadas por el comercio y el intercambio de y como mercancías. Los seres humanos no reconocen en el otro una naturaleza humana común: ven a los otros como instrumentos para satisfacer sus intereses egoístas. La humanidad, bajo la explotación del trabajo asalariado, aparece escindida, separada en dos partes que no reconocen su común humanidad.

4.

La explotación del trabajador se produce por partida doble; en primer lugar, el capitalista lo explota al apropiarse de la materia prima y de los medios de producción, así como de la plusvalía producida por el trabajador; pero en segundo lugar, lo explota como mercancía, considerándolo un mero apéndice de la maquinaria, una pieza más del sistema de producción. En esta segunda forma de explotación, el trabajador pierde toda autonomía personal y toda posibilidad de encontrar satisfacción en el trabajo. El capital no sólo se apropia de la plusvalía sino que se convierte en una fuerza tangible que exprime la vida misma del trabajador y que mutila sus talentos: el trabajo, su propia actividad, se convierte en el medio de su esclavitud, de su alienación.

5.

Pero la alienación no sólo se da en el terreno de la actividad productiva, del trabajo. Además de la alienación económica, estructural y radical en la sociedad capitalista, derivan de ella otras formas de alienación, como la social, (a través de la división de la sociedad en clases), la política (con la división entre la "sociedad civil" y el "Estado") de las que, a su vez derivan otras formas de alienación ideológica, (como la religiosa y la filosófica) que buscan justificar la situación real de miseria para la mayoría y, al mismo tiempo, confundir y mistificar la realidad, creando una falsa conciencia de la misma.

6.

La última fase de la alienación es, pues, la alienación ideológica. En ésta el trabajador cree que es legítima la apropiación de la plusvalía por parte del capitalista. El trabajador cree que, como el capitalista posee legítimamente los medios de producción (talleres, maquinaria, fábricas...), tiene una pretensión o un derecho fundado para apropiarse una parte de su trabajo, de una parte de su actividad, de una parte de su vida. A su vez, se considera legítima la posesión de los medios de producción porque deriva de una apropiación legítima de plusvalías en etapas anteriores, construyéndose un círculo vicioso en los procesos de legitimación de la explotación. La eficacia de la explotación capitalista descansa sobre la noción de legitimidad: presentarse ante las conciencias de los explotados como moralmente justificables.

8.

La ideología es una forma de ver el mundo que satisface los intereses de los explotadores. La ideología es una falsa conciencia , una representación inadecuada de la realidad a fin de que los explotados consideren naturales y por tanto justificables e inevitables sus condiciones de vida: “siempre ha habido ricos”, “es natural que el amo se lleve una parte de la cosecha: es el dueño de la tierra, al fin y al cabo”, son expresiones que manifiestan la aceptación de la ideología dominante por parte de los dominados. La ideología se constituye en la culminación del proceso de alienación.http://www.webdianoia.com/contemporanea/marx/marx_fli_alien.htm

martes, mayo 27, 2014

Introducción a la sociología
La sociología como ciencia tiene sus orígenes en uno de los periodos más agitados de la historia, en plena Revolución Industrial, que ha sido sin lugar a duda, el hecho más significativo de la historia reciente del hombre, y que cambió a este y a la sociedad en su conjunto, por completo.
El auge del método científico, unido a unos profundos y continuos cambios sociales, hicieron de la sociología una necesidad que comenzaba a estudiarse y desarrollarse buscando respuesta sobre la realidad social y las leyes sobre las que se regía. En un principio tuvo problemas para definir su campo de estudio de una manera concreta, lo que generó también un problema de definición. Veamos como se ha intentado solucionar este problema.

Primer problema: La definición del término "sociología".

 La Sociología, como consecuencia de ser una ciencia joven, acarrea desde sus inicios una cuestión cardinal que aún continua suscitando debate y opiniones diversas entre los profesionales. Para que el concepto quede lo más claro posible, y el futuro estudiante de sociología salga de aquí con una clara comprensión del concepto y el ámbito de estudio, y no con una vaga y mecánica descripción, vamos a recurrir a diversos autores.

Comenzaremos con uno de los sociólogos más importantes en la actualidad, Anthony Giddens.
En su libro "Sociología", uno de las obras más recomendadas y aclaratorias para introducirse en la materia sociológica, Anthony Giddens usa los siguientes términos:
"La Sociología es el estudio de la vida social humana, de los grupos y
sociedades. Es una empresa cautivadora y atrayente, al tener como 

objeto nuestro propio comportamiento como seres humanos."
La definición de Giddens es bastante aclaratoria, sencilla y completa, pues "el estudio de la vida social, grupos y sociedades", implica per se el estudio de las relaciones y las interacciones del individio con el medio y con otros individuos.
Giddens complementa la definición anterior con la siguiente afirmación, en la que explica de una manera bastante resumida el ámbito de estudio y trabajo de la sociología:

 El ámbito de la sociología es extremadamente amplio y va desde
 el análisis de los encuentros efímeros entre individuos en la calle
 hasta la investigación de los procesos sociales globales.

En este párrafo, Giddens alude en este párrafo a la macrosociología, que el autor define como "el análisis de las estructuras sociales de gran tamaño", y a la microsociología, que el autor defino como "el estudio del comportamiento cotidiano en situaciones de interacción cara a cara".http://refugiosociologico.blogspot.com.ar/p/blog-page.html